Home / consejos seguridad / La importancia del líquido anticongelante del coche

Durante el invierno, es posible que oigas hablar mucho del líquido anticongelante para el coche. Es imprescindible para el buen funcionamiento del motor. Ya que se encarga de refrigerar el coche y cuando las temperaturas son muy bajas en la calle; también hace el efecto de anticongelante para que no se congele.

En realidad, el líquido anticongelante es uno de los compuestos del refrigerante. Cumple varias funciones como absorber el exceso de calor cuando el motor se enciende, al mismo tiempo que evitar que se congele cuando las temperaturas son muy bajas. Desde Autolunas Carabanchel te contamos todo sobre este producto tan importante para tu vehículo.

Cómo nació y qué tipos de liquido anticongelante existen

El primer anticongelante que se comenzó a usar en los coches fue el metanol. Pero tiene tendencia a evaporarse, por lo que a finales de 1930 se emplearon los etilenglicoles. Éstos brindan un punto de congelación muy bajo y un punto de ebullición muy alto. Por eso, en la actualidad el líquido anticongelante es el más usados.

Los motores de combustión necesitan tener una temperatura constante para funcionar y no sufrir un sobrecalentamiento. Gracias a los aditivos del anticongelante (antioxidantes y anticorrosivos) es capaz de conservar las propiedades lubricantes del aceite. Evita el fenómeno de la erosión, impide las cavitaciones y espumas para proteger el motor de coche.

Hay dos tipos de líquidos de este tipo que puedes usar: inorgánico y orgánico. Los orgánicos suelen tener un periodo de vida más útil, debido a que no usan silicatos que tienen a degradarse con el tiempo. Además, son biodegradables por lo que dañan menos al medio ambiente y tienen una temperatura de congelación alta. Pero no puedes usar el que quieras, debes comprobar los requisitos de tu vehículo para saber el apropiado.

A la hora de usar el anticongelante, se debe tener en cuenta el clima. Y sustituir el liquido cada dos años o cada 40.000 kilómetros. Es el tiempo en el que ha perdido ciertas cualidades de su función principal, además de las anticorrosivas. De ahí que sea importante una revisión del líquido anticongelante antes de hacer un viaje largo.